
Esta foto inanimada de una muñeca, muestra los efectos en el tiempo, en el lugar de la tragedia, como un testimonio no menos patético que nos lleve a reflexionar cuando buscamos nuevas fuentes de energía en Chile.
La foto de Alain-Guilles Bastide, al mostrarnos esta cabeza de muñeca de un jardín infantil del pueblo de Prypiat, donde vivían 45 mil personas a 3 kilómetros de la Central de Chernobyl, que el 27 de abril de 1986 debieron ser evacuados, es un llamado angustioso a la solidaridad con las víctimas, como también a ser más vigilantes y responsables con el uso de la tecnología.
Los grandes cambios climáticos que el hombre ha generado con su paso depredador de la naturaleza sobre la tierra, en el espacio y en los oceános, nos están pasando la cuenta de manera acelerada e inexorable. No seamos ciegos, sordos y mudos ante este mensaje.

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